Dureno: Bosque Cautivo, publicado el 29 de setiembre de 2008

By bloghabitat

Me encuentro nuevamente en Quito trabajando una vez más con los amigos de la Fundación Sobrevivencia Cofan en el preámbulo de un nuevo inventario rápido en esta nación vecina. Los dos últimos inventarios fueron justamente aquí en el Ecuador; en octubre del año pasado en Cuyabeno y Güeppí (ver edición impresa de Viajeros # 26) donde el estudio se hizo en conjunto con Perú, y unos meses antes en Dureno, un pequeño territorio a orillas del río Aguarico que los indígenas Cofan defienden fervientemente hasta el día de hoy. Les presento en esta oportunidad un artículo del inventario en Dureno que escribí para la revista ecuatoriana de actualidad Vistazo, en su edición del 16 de agosto de 2007.  

Sebastián y Corinne, guia y cientifica en plena faena.
Sebastián y Corinne, guía y científica en plena faena.

Debido a la fuerte presión ejercida por la actividad petrolera, los bosques del Territorio Dureno en la provincia de Sucumbíos se ven cada vez más amenazados. Un equipo interdisciplinario conformado por la Comuna Cofan Dureno, la Fundación Sobrevivencia Cofan, el Museo Ecuatoriano de Ciencias Naturales, y el Field Museum de Chicago se internó en el Territorio para conducir un inventario biológico rápido. El propósito de este inventario sin precedentes, ya que combinó experiencia científica y conocimientos tradicionales, era documentar los valores biológicos del Territorio para entender la importancia de una protección permanente de este bosque prácticamente en cautiverio. Los cofanes son defensores acérrimos de sus bosques, y dado que ya perdieron la mayor parte de sus tierras, vida silvestre y agua limpia, aguardan justicia.
El páramo era imponente. La carretera que une Quito con el oriente ecuatoriano atraviesa zigzagueante sus prominentes montañas, sus bosques de Polylepis y sus tierras volcánicas hasta finalmente descender a la selva en Sucumbíos. Randy Borman, hijo de misioneros norteamericanos traductores de la Biblia que llegaron a tierras cofanes en 1954, y director ejecutivo de la Fundación Sobrevivencia Cofan (FSC), comentaba durante el camino que más de 600 barriles de aguas de formación y otros componentes químicos se vierten diariamente en las cuencas que nutren el Territorio Cofan Dureno. Randy nació y se crió en la comunidad de Dureno y dio vida a FSC con el principal propósito de preservar a la comunidad indígena Cofan y su rica cultura, así como para conservar los bosques y sus recursos naturales dentro de los amenazados territorios. Mientras que Randy conversaba de rato en rato en Cofan con su esposa Amelia y sus hijos, mi mirada se centraba inevitablemente en el serpenteante oleoducto que transporta petróleo desde la Amazonía, el cual sigue paralelamente todo el camino hacia Lago Agrio. Su presencia catapultaba la imaginación hacia las miles de hectáreas de bosques que han sido seriamente contaminadas, no sólo en Ecuador sino por toda la Amazonía, por culpa de la ambiciosa explotación de hidrocarburos.

Perforando Ilusiones
Randy relataba también cómo desde mediados de los años 60, un consorcio creado entre las empresas Gulf y Texaco ingresaron al Territorio perforando pozos de explotación petrolera a lo largo de toda la región. La explotación se llevó a cabo ignorando por completo las regulaciones ambientales, empezando de esa manera la consecuente contaminación desenfrenada del complejo hidrográfico que irriga la región: el Pisorie (Pisurí), el Totoa Nai’qui (Aguas Blancas), el Cujavoe, el Tutuye (Teteye), el Tururu, y el Dureno en sí. A principios de los 70s el boom petrolero en Lago Agrio y la finalización de las carreteras trajeron una masiva inmigración que causó un grave impacto ambiental en el Territorio. Reaccionando ante esas presiones, miembros de la comunidad Cofan se vieron forzados a cortar los denominados “auto linderos” (trochas demarcadoras de límites) en 1974, para proteger áreas de uso inmediato en la zona sur del Aguarico. En 1977, el Instituto Ecuatoriano de Reforma Agraria y Colonización (IERAC) realizó un mapeo topográfico del territorio Cofan, y un año después Dureno recibió la titulación de un área de 9,469 hectáreas que ahora conforman el Territorio Dureno. Así se completó una red vial que mutilaba el bloque de bosque de Dureno. Luego ocurrió lo previsible: la red de carreteras fue envolviendo al Territorio poco a poco hasta que en 1978 Texaco culminó el camino que corre paralelo a la frontera occidental del los cofanes para poder acceder al campo petrolero de Guanta, lo que terminó aislando por completo a un territorio ancestral que pertenece a los indígenas Cofanes; área que en tiempos pasados representaba una vasta franja continua de bosques amazónicos y ahora ha quedado completamente fragmentada.

Luego de cinco horas de haber salido de Quito, llegamos finalmente a Lago Agrio. También conocida como Nueva Loja, esta pujante ciudad del oriente debe su progreso principalmente a la extracción de petróleo. Allí Randy me presentó a Roberto Aguinda, director y activo miembro de FSC, quien me apoyaría durante toda la etapa de preparación del inventario biológico rápido. Me alojé en casa de la familia de Roberto en Dureno (pequeño poblado Cofan que queda media hora al este de Lago Agrio), y luego recorrimos juntos parte del Territorio. Un “bosque cautivo”. Una isla de bosque primario casi intacto, pero fragmentado por donde se le mire, ya que está rodeado de carreteras, chacras y plantas petroleras incluyendo sus enmarañados sistemas de tuberías. Los cofanes quieren proteger este último segmento de bosque que les queda en la zona, y debido a eso pidieron apoyo al Field Museum para realizar el inventario, para recolectar así suficiente evidencia científica para darle protección definitiva y permanente al Territorio. Miembros de la Comuna Dureno, los cuales conocen el Territorio como la palma de su mano, se encargaron de construir los tres campamentos y sus sistemas de trochas, los cuales fueron preponderantes durante la investigación.

Un Equipo Diverso para un Bosque Diverso
Cuando el equipo de científicos arribó a la zona unas semanas después, nos internamos todos de inmediato en el primer campamento al que llamamos Pisorié Setsa’cco (península del río Pisorié), ubicado en una terraza plana de bosque 600 m al oeste del río Aguarico. No había tiempo que perder, así que luego de armar las carpas, los miembros del equipo empezaban casi de inmediato a evaluar la zona. Douglas Stotz, ornitólogo del Field Museum era el primero en levantarse, ya que las aves son muy activas con la primera luz del día. Fredy Queta Quenama, su contraparte Cofan lo acompañaba siempre durante las largas excursiones por todo el lugar. El carácter tranquilo de Fredy, sumado a su aguda vista, fue un excelente complemento para Doug. Debra Moskovits, vice presidenta de Medio Ambiente, Cultura y Conservación (ECCo) del Field Museum, coordinadora de los inventarios y amante de las aves, salía también antes de la aurora para luego incorporar sus valiosos registros a la lista. Durante el día, Randy y su equipo recorrían las trochas para registrar mamíferos grandes o los rastros que éstos iban dejando a su paso. Carlos Carrera del Museo Ecuatoriano de Ciencias Naturales (MECN) registraba muestras de macroinvertebrados en los esteros día y noche para evaluar la calidad del agua dado el problema de las aguas de formación mencionado líneas arriba.

El segundo campamento estaba ubicado tres kilómetros al sur de un caserío Cofan llamado Baboroé ubicado a orillas del Aguarico, así que le dimos el nombre del pequeño asentamiento a ese sitio de inventario. Como en el primer campamento, cada uno de los científicos del Field Museum, del MECN y de FSC tenía uno o más contrapartes cofanes los cuales fueron determinantes para el éxito del inventario. Mario Yánez-Muñoz y Juan Rivadeneira, ambos biólogos del MECN, salían durante la noche a recolectar muestras de anfibios y peces respectivamente, acompañados de Ángel, Edgar y John, de la Comuna Dureno. El equipo de botánicos liderado por Robin Foster y Corine Vriesendorp contaba con dos integrantes de lujo. Sebastián Descanse y Cristina Lucitante, de la comunidad Cofan Chandia Na’e jugaron un rol importantísimo dentro de este equipo gracias a su previo entrenamiento en etnobotánica y su inagotable disponibilidad. Robin, su adorable hijito de nueve meses de edad contribuyó a mantener en la cúspide el espíritu del grupo durante todo el estudio. Nuestro tercer sitio de inventario, Totoa Nai’qui (nombre Cofan del río Aguas Blancas), se encontraba unos 400 metros al este del límite occidental del Territorio dentro de la “Reserva Mundae”, un área de 1,928 hectáreas que los cofanes han zonificado para proteger poblaciones fuente de especies de caza para el resto del Territorio Dureno (“munda” significa huangana -Tayassu pecari- en Cofan). En este sitio, que fue el único donde se encontró grandes parches de bambú, se registró una alta diversidad de especies de mamíferos grandes.

Pese al aislamiento del Territorio, los científicos encontraron una diversidad muy alta en todos los organismos estudiados durante el inventario. En tan sólo 11 días de muestreo se observaron 800 especies de plantas, 283 aves, 27 mamíferos grandes, 48 anfibios, 31 reptiles, 54 peces y 63 macroinvertebrados acuáticos. En total exploramos 31 kilómetros de trochas, muestreando una gran diversidad de hábitats incluyendo planicies inundables de río, bajiales pobremente drenados, y colinas que fluctuaban entre 50 y 100 metros de altura. Es lamentable que varias especies ya hayan desaparecido del fragmento de bosque, como los guacamayos grandes, el mono chorongo (Lagothrix lagothricha) conocido por los cofanes como cushava con’si, y que fue visto por última vez en 1989, y la nutria gigante de río (Pteronura brasiliensis; en Cofan: sararo, avistada por última vez en 1964). El paujil pisoru (Crax globulosa), ave muy rara que solía frecuentar estos bosques, ya desapareció también para siempre del Territorio.

La Última Oportunidad
La imagen de satélite es elocuente. En ella se puede observar la férrea defensa que han implantado los cofanes durante las últimas décadas mediante un sistema de guardabosques comunales y regulaciones auto-impuestas de caza y pesca. El bosque remanente es una isla y podría desaparecer si sigue bajo presiones que cada vez son más imponentes. En el año 2003, ya se había realizado un inventario entre los cofanes y el Field Museum, el cual conllevó al Gobierno a tomar una decisión histórica: la declaración de la Reserva Ecológica Cofan-Bermejo, única área protegida del Ecuador coadministrada por un grupo indígena. Las recomendaciones del presente inventario fueron tajantes y unánimes: El Territorio Dureno, que se encuentra entre los biológicamente más ricos de Ecuador, es sumamente importante y debe ser protegido. No por 20 años ni por 100, sino como lo ven los cofanes, para las generaciones futuras. Para toda la vida. Reconocimiento por parte de las autoridades ecuatorianas sobre la importancia del bosque y de los esfuerzos de los cofanes en protegerlo será una vez más imprescindible para la conservación de una de las áreas más diversas del Ecuador y del planeta.

 

2 comentarios para “Dureno: Bosque Cautivo, publicado el 29 de setiembre de 2008”

  1. Guillermo Reaño Dice:

    Qué buen relato, Alvaro y qué suerte la tuya de ser parte de una expedición como la liderada por el Field Museum al territorio Dureno. Saludos desde Lima a toda la gente de tu equipo y ojalá los resultados de la evaluación biológica que acaban de hacer le sirva a la nación Cofan para conseguir lo que con justicia vienen ambicionando. Suerte y que nos volvamos a encontrar.

  2. margaret Dice:

    yo vivo en dureno y me parece interesante el conocer de nuestros vecinos y amigos los cofanes

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